Psicólogo de insomnio en Logroño

Si estás luchando contra el insomnio, estoy aquí para ayudarte. Soy María Elena Cuevas, psicóloga en Logroño especializada en terapia de insomnio. Mi enfoque personalizado está diseñado para entender las raíces de tu insomnio y desarrollar estrategias efectivas para superarlo. 

Desde técnicas de relajación hasta hábitos de sueño saludables, te acompaño en un viaje hacia el bienestar que aborda tanto los aspectos físicos como emocionales del insomnio. Mi objetivo es proporcionarte un espacio seguro y de apoyo donde puedas aprender a manejar el estrés, comprender y abordar las causas subyacentes de tu insomnio, y finalmente, recuperar el control sobre tu sueño y tu calidad de vida. 

Terapia psicológica para el insomnio en Logroño

El insomnio no debería ser tratado inicialmente con medicamentos, salvo en casos excepcionales. Hay una variedad de tratamientos no farmacológicos que se aconsejan antes de recurrir a la medicación para quienes padecen insomnio. El tratamiento no farmacológico del insomnio se fundamenta en técnicas cognitivo-conductuales. La implementación de estas técnicas, junto con una serie de recomendaciones que veremos más adelante, ayuda a prevenir y mitigar el insomnio, ya que generan cambios en los factores fisiológicos, psicológicos y conductuales que suelen cronificar esta condición. Este tratamiento es altamente efectivo y ofrece beneficios a largo plazo. No obstante, requiere una participación activa y un alto grado de compromiso del paciente, que deberá seguir las recomendaciones del profesional.

Insomnio

¿Qué es el insomnio y cuáles son sus consecuencias?

El insomnio se caracteriza por dificultades para conciliar o mantener el sueño, lo que puede incluir no tener ganas de dormir, despertar varias veces durante la noche, dormir muy tarde y levantarse muy temprano, o despertar sintiéndose extremadamente cansado. Cualquiera de estos problemas puede indicar insomnio. 

Si experimentas estos síntomas, es recomendable consultar a un profesional que pueda ofrecer tratamiento psicológico o evaluar si hay causas físicas como lesiones o enfermedades. 

Las consecuencias de no descansar bien son notables, especialmente si el insomnio se vuelve crónico. Las personas pueden volverse irritables, sufrir cambios en el estado de ánimo, tener problemas de concentración y memoria, bajos niveles de energía para las actividades diarias y una sensación constante de fatiga. Además, aunque la ansiedad y el estrés pueden causar insomnio, no dormir bien puede empeorar estos síntomas hasta niveles peligrosos para la salud. 

Tipos de insomnio

Una vez que se nota, por alguno de esos indicadores anteriores o cualquier otro que muestre que padecemos este desorden, es esencial entender las distintas variantes de la falta de sueño.  

El insomnio puede ser categorizado dependiendo de cuánto tiempo dure o qué momento del sueño se vea más afectado. Si nos centramos en la duración, podemos separarlo en dos categorías: 

  • Insomnio agudo: se caracteriza por dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormido o despertarse temprane durante un periodo corto de tiempo, generalmente menos de tres meses. Este tipo de insomnio suele estar asociado con situaciones de estrés agudo, cambios de entornos o problemas temporales de salud. 
  • Insomnio crónico: se refiere a una condición en las que las dificultades para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse demasiado temprano persiste durante más de tres meses e incluso pueden prolongarse durante años. Esta forma de insomnio puede causar más complejas y puede requerir intervención médica más intensiva para su tratamiento.  

Por el contrario, si lo clasificamos por el momento de sueño más afectado, podemos dividirlo en estos tipos: 

  • Insomnio de inicio: ocurre cuando las dificultades para conciliar el sueño se presentan al principio del intento de dormir, generalmente dentro de los primeros 30 minutos. 
  • Insomnio de mantenimiento: este tipo implica problemas para mantener el suelo, con despertares que duran más de 30 minutos durante la noche.  
  • Insomnio de despertar precoz: se manifiesta cuando la persona se despierta antes de lo deseado, ya sea antes de que suene el despertador o antes de la hora habitual de despertarse. 
  • Insomnio global: esta categoría combina los problemas de los tipos anteriores. La persona afectada tiene dificultades tanto para conciliar el sueño al principio de la noche como para mantenerlo, experimenta despertares prolongados durante la noche y puede tener dificultades para volver a dormirse después de despertarse temprano.  

 

Persona con insomnio

¿Cuál es el tratamiento psicológico para el insomnio?

El insomnio suele tratarse con medicamentos sedantes y otros fármacos que, aunque ayudan a mejorar el sueño, pueden tener efectos adversos a largo plazo y generar dependencia 

Para contrarrestar estos efectos, se ha desarrollado un enfoque alternativo mediante el tratamiento psicológico del insomnio. Este tratamiento se centra en mejorar el estilo de vida de las personas y en entender el origen del problema según cada caso individual. 

El tratamiento psicológico del insomnio se basa en la terapia cognitivo-conductual. Esta forma de terapia aborda los factores que desencadenan el insomnio, como la ansiedad crónica y el estrés, ayudando a las personas a modificar los pensamientos y comportamientos que afectan negativamente su sueño. 

Terapia cognitivo-conductual como tratamiento psicológico para el insomnio

La terapia cognitivo-conductual es un enfoque de tratamiento psicológico que se centra en dos aspectos principales: los pensamientos (cognitivo) y las acciones (conductual). Se enfoca en identificar y modificar patrones de pensamiento negativos o distorsionados, así como comportamientos poco saludables que pueden estar contribuyendo a problemas emocionales o mentales. 

Este tipo de terapia es ampliamente utilizado no solo para el insomnio, sino también para una amplia gama de problemas psicológicos, como la ansiedad, la depresión, los trastornos alimentarios, entre otros. Un terapeuta cognitivo-conductual trabaja junto con el paciente para identificar pensamientos y comportamientos problemáticos, y luego desarrolla estrategias para cambiarlos. 

En el caso específico del insomnio, la terapia cognitivo-conductual se enfoca en mejorar la higiene del sueño, identificar y cambiar pensamientos negativos relacionados con el sueño, y abordar comportamientos que puedan estar contribuyendo al problema, como el consumo excesivo de cafeína o el uso excesivo de pantallas antes de dormir. 

Al trabajar en conjunto con un terapeuta cognitivo-conductual, las personas pueden aprender a desarrollar hábitos de sueño más saludables y a superar las barreras mentales y comportamentales que pueden estar interfiriendo con su capacidad para conciliar y mantener el sueño de manera efectiva.